VIAJE AL USSURI, TRAS LOS PASOS DE DERSU UZALA de Cristian Segura y Andrea Rodés.


Fueron tres semanas en un Toyota Corolla, por malas carreteras atravesando la taiga y los nubarrones de tabanos. Las descripciones de la naturaleza se quedan al borde del camino: no es nada facil internarse en una selva densa como es esa taiga. Tampoco era el objetivo, pero me quedo con el deseo de saber mas en cuanto al paisaje.
El libro se lee con facilidad, es un relato en el que se mantienen independientes la voz de ambos autores, cada uno aportando simultanea y sumariamente sus impresiones de cada parte del viaje. Al final, el epilogo es el único fragmento que suscriben conjuntamente como conclusión de viaje, bastante acertado: los rusos de ese lugar no valoran el terreno que pisan, tanto por el pasado de Arseniev y Dersu Uzala (que atrae a mas la atención de los turistas que de los nativos), por la depresión social y sin horizontes en que viven esos hijos de colonos rusos (militarización de territorios, violencia, contrabando, da la sensación de una falta de autoestima atroz en esa población), por la contaminación galopante y el descuido general hacia una riqueza paisajística y biológica formidable. Y por la falta de revisión de la historia reciente (apenas se conoce nada de los pueblos originarios, y toda la simbologia comunista permanece, incluso una exoneracion de culpas de Stalin; ninguna mencion a las purgas del dictador). No parece fácil un viaje por allí, cuando parece que las cosas podrían ser objetivamente mucho mas fáciles (y baratas).


El viaje no cuenta con grandes momentos de esos que se recuerden después de haberlos vividos, transcurre en una sonámbula decadencia entre el orgullo ruso, patriótico y hueco, y la contagiosa efervescencia china a través de la emigración por una porosa linea fronteriza. Tal vez, si el chalado del guía que los llevaba, hubiera estado mas interesado, el viaje podría haber sido mucho mas interesante, pero pocos hablan el ingles, la gente desconfía del extranjero y el guia, Alexei, estaba lleno de miedos y fobias hacia su propia gente. Un relato en el que se agradece la sensación de no ocultar la realidad. Mencion aparte, por lo inesperado, es la llegada a Birobidzan, capital del Estado Autonomo Hebreo creado por Stalin para mandar a los judios bien lejos.
Si algo provoca al lector, es volver a Dersu Uzala, tanto en libro como en pelicula: uno desea llegar más lejos de lo que parece actualmente posible en este libro. En 1910, Arseniev comenzó a escribir “Notas de viaje”. En 1923 se publicó su novela “Dersu Uzala”, en recuerdo del guía Dersu que le ayudó, y en más de una ocasión salvó la vida de los miembros del equipo en Siberia, cerca de Corea y al este de Manchuria. El libro que reseñamos, VIAJE AL USSURI, tiene el buen detalle de acercarse a estos lugares y contarnos su transformación actual. Nos da la oportunidad de volver a leer el trozo en que Arseniev corre a encontrar el cadáver de Dersú, y lo que paso posteriormente con su tumba, como la han encontrado ellos en el siglo XXI. Incluso se hospedan en el mismo hotel donde lo hizo el equipo de rodaje de Kurosawa (en la pelicula son los paisajes que pudieron atravesar los personajes históricos) Arseniev creó su personaje basándose en el auténtico Dersu y en leyendas orales transmitidas por el propio guía y otros habitantes de la taiga.
-“A lo largo de Ussurijski Krai” 1921
-“Dersu Uzala” 1923
-“En las montañas Sikhote-Alin” 1937
La tribu de los Hezhen, a la que pertenecía Dersu, aún existe. Pertenecen a ella unas 18000 personas, repartidas en la franja del Ussuri entre Rusia y la República Popular China. Pero de esto ya no tenemos noticias en el presente libro.
En definitiva, que evocar la Rusia y los modos de vida que encontró Arseniev es tarea sumamente dificil en nuestros días: 
VIAJE AL USSURI, TRAS LOS PASOS DE DERSUS UZALA. De Cristian Segura y Andrea Rodés. Editorial Altair, coleccion Heterodoxos, de 165 páginas. Año 2014.
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