AJUSTES DE CUENTAS TRAS LA LIBERACIÓN FRANCESA. COMBATIENTES EN LA SOMBRA, de Robert Gildea
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Los ajustes de cuentas con resistentes británicos que presuntamente habían cometido delitos fueron mucho menos severos. Cabe decir, en efecto, que el establishment estaba dispuesto a encubrir episodios repelentes de la vida de la Resistencia a fin de conservar la narrativa del heroísmo británico. Cuando Maurice Southgate fue detenido y conducido al Cuartel General de la Gestapo en París, en la avenida Foch, le sorprendió ver al agente del EOE Bob Starr —el hermano menor de George Starr— de ánimo relajado con los alemanes, fumando y charlando con ellos. Se le ocurrió, así como a otros que vieron a Starr allí con ellos, que trabajaba para los alemanes. Más tarde Starr fue deportado a Sachsenhausen como prisionero de guerra, no como espía. Interrogado a su vuelta, objetó que había descodificado mensajes de la BBC que los alemanes ya poseían, y que como artista, dibujó mapas a partir de información de la que ya disponían. No fue procesado ni bajo la Treachery Act de 1940 ni bajo la Army Act de 1901. Entretanto, George Starr fue criticado por su correo, Anne-Marie Walters, a la que había enviado de vuelta a Gran Bretaña. Esta alegó que, en compañía de su guardaespaldas, un ruso que había sido miembro de la Legión Extranjera, de nombre Buresie, «personaje peligroso y sanguinario y también un tanto desequilibrado», Starr había disfrutado torturando a los miembros de la Milicia Francesa capturados: «Mantuvieron los pies de uno de aquellos hombres dentro del fuego durante veinte minutos, hasta que se le consumieron lentamente hasta llegar a las rodillas; otras torturas son demasiado horribles para mencionar siquiera. También se fusiló a bastante gente». Llegados a ese punto, el EOE cerró filas. Cuando Walters solicitó volver a Francia para trabajar para el EOE, Maurice Buckmaster se negó a entrevistarse con ella y más tarde le dijo a su padre que su hija «se había comportado con muy poca cortesía. Es más, la gente chapada a la antigua, como yo, nos sentiríamos inclinados a calificarlo de grosería pura y dura». Ella encontró una nueva salida para sus ambiciones concediendo entrevistas y escribiendo una narración ligeramente novelada de sus aventuras, Moondrop to Gascony. En el ínterin, en febrero de 1945 se reunió una comisión de investigación más bien simbólica para evaluar las alegaciones hechas contra Starr. No se adoptó medida alguna; es más, se le concedió la DSO"
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